Wednesday, April 14, 2010

LAS ARISTAS SERPICO-POLIéDRICAS EN LA CAUSA SEGUIDA AL AúN JUZGADOR BALTASAR GARZóN REAL...

"El fantasma" de Serpico* asedia a la curia "togada" de España...

(Con las reservas del caso y sin perjuicio de tratarse de dos Poderes diferentes).

http://www.youtube.com/watch?v=r1DMnQHvN7A

http://www.youtube.com/watch?v=LtTRYnsDH8Q

All Pa'... Si No...

¿O acaso es una excepción al viejo adagio: "Ni tanto que queme a El Santo... ni tanto que no chamusque al Blue Demon...?" Comentare el compita' Tata Nacho Rey De la Moreliana, frescamente cual lechuga romanita cultivada en Ruzia, se dice: Rusia... (¡Saludos a Mary Chuy...!).


http://www.youtube.com/watch?v=MeriTXdLfZk

http://www.youtube.com/watch?v=MeriTXdLfZk

http://www.aporrea.org/actualidad/n155252.html
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"GARZóN: EL CONTEXTO DE UN PERSONAJE POLIéDRICO


El proceso por prevaricación que el Tribunal Supremo de España inició contra el juez Baltasar Garzón ha puesto al descubierto la honda fractura social que divide a España a 79 años de proclamada la II República Española, a 71 de concluida la guerra civil, y a 35 de la muerte de Francisco Franco. Ante el empeño del magistrado Luciano Varela de impedir a toda costa las investigaciones de Garzón en torno a los crímenes de lesa humanidad cometidos por el franquismo, diversas organizaciones sindicales y personalidades de izquierda se reunieron en el anfiteatro Santiago Ramón y Cajal de la Universidad Complutense de Madrid para repudiar el proceso, señalar que juzgar al franquismo no es delito y, en una escena un tanto insólita, desplegar una bandera republicana con la frase Viva Garzón. Por añadidura, en el encuentro se acusó a los integrantes del Tribunal Supremo de haber sido cómplices de las torturas perpetradas durante la dictadura de Franco.

La polémica en torno al caso ha trasminado la vida política –de por sí judicializada a causa del caso Gürtel, una trama de corrupción en la que están implicados decenas de dirigentes del Partido Popular, opositor de derecha– y ha trascendido ampliamente las fronteras españolas: desde Argentina, y en apoyo al juez impugnado, dos abogados defensores de derechos humanos, Beinusz Smukler y Carlos Slepoy, anuncian el inicio de querellas legales debido a asesinatos cometidos por el fascismo español durante la guerra civil; en tanto, The Wall Street Journal y The New York Times polemizan, uno en contra y el segundo en favor, del magistrado de la Audiencia Nacional española.

El proceso contra Garzón pone en tela de juicio la institucionalidad emanada de la transición posfranquista y las cuentas pendientes de la democracia española: su omisión de un esclarecimiento histórico de los crímenes perpetrados por el antiguo régimen, la inclusión de corrientes fascistas en la vida democrática –como los propios jueces del Tribunal Supremo que ahora sientan a Garzón en el banquillo de los acusados– y la continuación, en plena democracia, de la brutalidad policial y represiva que caracterizó al franquismo.

Personaje lleno de contrastes y claroscuros, Baltasar Garzón es un protagonista emblemático de esa ambigüedad: sería necio desconocer el trascendente papel del magistrado en los avances internacionales de la justicia para casos de terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad, su participación centralísima en la detención de Augusto Pinochet en Londres en octubre de 1998, su contribución en el esclarecimiento y el castigo de las atrocidades cometidas por los dictadores militares argentinos, su oposición frontal a la participación del gobierno de José María Aznar en la devastación de Irak, encabezada en 2003 por el gobierno de George W. Bush, y su decisión de dar cauce a la investigación penal de los crímenes franquistas. Por esas actuaciones destacadas –y no son las únicas–, el juez español merece un reconocimiento histórico.

Pero esa trayectoria positiva tiene otras caras. La más deplorable es la del perseguidor implacable y arbitrario de la lengua y la cultura vascas en nombre de la lucha antiterrorista. Ahora que la justicia española ha reconocido que el juez Juan del Olmo cometió un atropello en 2003 al ordenar el cierre y la liquidación del diario Euskaldunon Egunkaria, único escrito íntegramente en euskera e injustamente acusado por el gobierno aznarista de ser una fachada de ETA, cabe recordar que, años antes, Garzón hizo otro tanto, y en forma igualmente injustificada, con las publicaciones Egin y Ardi beltza, y que incluso llegó a perseguir judicialmente al coro musical Euskaria, al que acusó de vínculos con la banda armada. En este contexto, se ha señalado que Garzón permitió torturas contra vascos acusados de terrorismo y que nunca atendió las denuncias correspondientes.

Una tercera faceta de Garzón es la del eterno conspirador político, ya contra el PSOE –partido del que fue candidato y funcionario en uno de sus gobiernos–, ya contra el PP. Las malogradas ambiciones políticas del magistrado lo llevaron, al parecer, a ser un factor de poder en las sombras, en el de por sí complejo panorama partidista de la España contemporánea.

A lo anterior debe sumarse la inmoderada afición del juez por los reflectores y los primeros planos mediáticos, lo que, con frecuencia, ha socavado sus propias causas y ha violentado el principio de que la justicia, para ser eficaz, debe ser discreta y ajena a personalismos.

Por lo demás, la causa iniciada por el Tribunal Supremo contra Garzón es una aberración que evidencia hasta qué punto el fascismo sigue vivo e incrustado en la moderna institucionalidad española."

http://www.jornada.unam.mx/2010/04/14/index.php?section=edito

http://eligio-del-awiizotl.blogspot.com/2010/04/sindicatos-espanoles-piden-terminar.html

http://www.youtube.com/watch?v=6OXJR4NyD74&feature=PlayList&p=C0041B659AE3BB3F&playnext_from=PL&playnext=1&index=11

http://www.youtube.com/watch?v=xutoMt5rCrE

http://www.google.com/#hl=en&rlz=1R2ADRA_enUS375&q=FIDEIIUS+poliEDRO&aq=f&aqi=&aql=&oq=&gs_rfai=&fp=6d10401dfb0a78c2

http://en.wikipedia.org/wiki/Serpico *

(Véase: 'El Alma de la Toga', de Ángel Ossorio y Gallardo).

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Apoyo al juez Garzón

Adolfo Sánchez Rebolledo

No cabe duda que la causa contra Garzón, habida cuenta la crispación consuetudinaria de la vida política española, agudizada por la crisis económica, los escándalos de corrupción y la obvia y manifiesta desesperación de la derecha por volver al gobierno, es un acontecimiento que, más allá de su innegable simbolismo, indica hasta qué punto las fuerzas conservadoras herederas del viejo régimen persisten en una visión sólo compatible con la democracia mientras ésta no toque los pilares institucionales y culturales que le permitan sobrevivir bajo las cambiantes condiciones del mundo moderno. Y esto es así porque las circunstancias históricas que hicieron posible la transición bajo la monarquía constitucional no permitieron zanjar las cuentas heredadas de la guerra civil y el posfranquismo. Sin embargo, ni el silencio ni la complicidad podrían cancelar la historia, evaporar la memoria o diluir en la fantasía del borrón y cuenta nueva la cruda realidad de que a pesar de todos los avances en la defensa de la legalidad y los derechos humanos, en España, enterrados bajo las cunetas de las carreteras yacen dispersos o en fosas comunes miles de fusilados a manos de quienes impusieron la dictadura del general Franco. Ése es el tema que ha hecho explotar la causa contra Garzón.

A 70 años del fin de la guerra no extraña que el pasado reviva, no para abrir heridas innecesarias, menos como una imposible por fantasmal venganza, sino como el intento justo y racional de restaurar moralmente la memoria de los vencidos, lo cual significa dar a los familiares de los desaparecidos alguna certeza sobre su destino final, una sepultura digna, si es posible, y la anulación de los procesos sumarios con los que se quiso enlodar su recuerdo. Una acción semejante, emprendida ya de mil maneras por la sociedad civil española, es dificil de cumplir con éxito sin el compromiso cabal de los órganos de justicia del Estado. Y ahí está la gran traba. Lo cierto es que, como ha dicho Victoria Lafora, todos “los países que pasaron por terribles dictaduras han hecho un examen de conciencia, una relectura de su historia para no volver a cometer los mismos errores. España no”.

Esa “laguna”, digamos, es la que quiso llenar el juez Garzón al admitir las denuncias de quienes, a pesar de la Ley de la Memoria y otras, seguían esperando que alguien se atreviera a remover la maraña de obstáculos creados para eludir la verdad sobre los crímenes y proteger a sus autores. Como apunta a su vez el ex juez anticorrupción Jiménez Villarejo, convertido por su defensa de Garzón en la bestia negra de la derecha judicial ibérica, el letrado “estaba obligado a otorgar tutela judicial suficiente y efectiva a unos denunciantes que describían, como resulta de los datos anteriores, un plan de exterminio sistemático de grupos sociales por razones ideológicas y políticas. La historia lo ha demostrado sobradamente. Pero el juez Varela, para comprender la magnitud de la masacre colectiva denunciada, debería examinar la moción del grupo parlamentario socialista (Boletín del Congreso de Diputados, 8/9/03) que se refiere a 150 mil fusilados por el franquismo y 500 mil presos políticos. Estamos ante crímenes contra la humanidad. Pese a la evidencia, para el instructor la apertura de las diligencias previas y acordadas para la investigación de los hechos eran “objetivamente contrarias a derecho” porque “no estaban justificadas”. Es decir, redujo todo el asunto a una interpretación mezquina y excluyente de la ley, típica de la mentalidad que hace del derecho un arma en apariencia “neutral” que se utiliza para salvaguardar privilegios o golpear sin mancharse las manos a los que se consideran enemigos, con lo cual asestan un golpe mortal al estado de derecho que dicen defender.

Los razonamientos de juristas, como el ya citado de Jiménez Villarejo, señalan, por el contrario, que ni la Ley de Amnistía ni la llamada de la Memoria Histórica podrían ser el fundamento de un proceso por prevaricación, toda vez que la acción de Garzón no incurre en ninguno de los supuestos en ellas contenidos. Esta defensa en el plano jurídico ha causado enorme molestia en círculos conservadores del Poder Judicial y alarma en el partido de la derecha que intentaba distraer con el juicio a Garzón el escándalo por la corrupción en que se ha visto envuelto y de los que se intenta derivar otra causa contra el juez.

El debate, como es previsible, trasciende los ámbitos mediáticos o judiciales españoles, pues la trayectoria de Garzón en defensa del principio de jurisdicción universal para los delitos de genocidio es seguida con interés en todas partes. En Buenos Aires, ahora mismo se intenta enjuiciar los crímenes del franquismo emulando al juez español. No deja de ser paradójico que la causa contra Garzón, quien ha llevado por años la investigación sobre las actividades de ETA y las dictaduras chilena y argentina, la inicien en España dos organismos marginales cuyo nombre e historia representan la quintaesencia del fascismo: la Falange Española de las JONS y la asociación Manos Limpias. Por eso no sorprende que la defensa de Garzón se extienda a partir de iniciativas surgidas en las filas de las dos grandes organizaciones obreras del país: la UGT y CCOO (Unión General del Trabajo y Comisiones Obreras) en todas las comunidades autónomas, con el apoyo de universidades, como la Complutense de Madrid, y el compromiso abierto de grandes personalidades de la cultura.

Las razones para tal convergencia no sólo están en la indiscutible justeza del asunto de fondo –reparación de los daños a las víctimas del franquismo–, sino que parten del reconocimiento integral de la trayectoria profesional del juez Garzón. Como expresó muy bien Cándido Méndez: “Se puede compartir o no su estilo, pero Garzón tuvo la osadía de perseguir a terroristas de ETA, a torturadores a sueldo de dictadores latinoamericanos, a delincuentes de cuello blanco y a personas vinculadas a los principales partidos políticos sin distinción de ideología”. Por eso, y por lo que representa para España la victoria de los fascistas, expreso mi apoyo sin ambigüedades al juez Garzón.

http://www.jornada.unam.mx/2010/04/15/index.php?section=opinion&article=019a1pol
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Un juez al banquillo

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/15-04-10-garzon.JPG/image

Madrid. En medio de gritos de "¡Inocente, inocente!" y de pancartas con leyendas que dicen "Más jueces como Garzón" y "Respeto a las víctimas", el juez Baltazar Garzón acudió al Tribunal Supremo para declarar por presuntas irregularidades en cursos que impartió en Nueva York. Reuters

Comparece Garzón por segunda vez en un año ante Tribunal Supremo

Presuntas irregularidades en la gestión de fondos destinados a cursos en NY, la imputación.


http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/04/15/espana-garzon-declara-por-segunda-vez-como-imputado-ante-el-tribunal-supremo/image_mini

Comparece Garzón por segunda vez en un año ante Tribunal Supremo
Presuntas irregularidades en la gestión de fondos destinados a cursos en NY, la imputación.

Dpa
Publicado: 15/04/2010 09:55

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/04/15/espana-garzon-declara-por-segunda-vez-como-imputado-ante-el-tribunal-supremo/image_mini
Madrid. Garzón en la Corte Suprema. Ap

Madrid. El abogado de Baltasar Garzón rechazó este jueves que exista una persecución por parte del Tribunal Supremo hacia el juez de la Audiencia Nacional española, quien hoy declaró como imputado ante esa corte por otro presunto delito de prevaricación, relativo a unos supuestos cobros del Banco Santander.

"Pensar que el Tribunal Supremo somete a alguien a persecución es inasumible", manifestó Enrique Molina. Garzón "no se siente perseguido", dijo, después de que el juez declarase durante casi cinco horas ante la corte por presunta prevaricación y cohecho.

La querella la interpusieron los abogados José Luis Mazón y Antonio Panea, que acusan al juez de haber percibido del Banco Santander 302 mil dólares para llevar a cabo unos cursos en Nueva York y, a cambio de ese patrocinio, haber favorecido al presidente de la entidad, Emilio Botín, entre otros directivos, al rechazar la admisión de una querella en su contra en un proceso penal.

Garzón negó hoy la acusación, que su abogado tachó ante la prensa de "bulos infundados de orientación más calumniosa que de otro contenido". El magistrado dijo ante el Supremo que él no gestionó ni administró los fondos que destinó el Banco Santander para sus conferencias en Nueva York y que los ingresos que percibió por éstas no procedían de la entidad financiera.

Esta es la segunda vez que Garzón acude a declarar en el Tribunal Supremo como imputado en menos de un año, después de que lo hiciera el pasado mes de septiembre por sus investigaciones sobre los crímenes de la dictadura franquista (1939-1975), tras ser demandado por prevaricación por organizaciones de la ultraderecha.

Esa imputación llevará a Garzón al banquillo de los acusados y podría conducir a su suspensión como juez.

Garzón se enfrenta además a una tercera querella, por haber autorizado presuntamente una escuchas ilegales durante la investigación de un escándalo de corrupción que afecta al opositor Partido Popular (PP).

http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/04/15/espana-garzon-declara-por-segunda-vez-como-imputado-ante-el-tribunal-supremo

http://eligio-del-awiizotl.blogspot.com/2010/04/garzon-el-contexto-de-un-personaje.html


http://www.youtube.com/watch?v=cec34OOdnRA

http://www.youtube.com/watch?v=hlhCsY-YjcY&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=RxwceLlaODM

http://www.youtube.com/watch?v=OwBrv20CZDA&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=3KvtzfaI9hM&feature=related

http://www.youtube.com/watch?v=bJ4NOXz3gjA

http://www.google.com/search?q=viewtopic+site:www.todopolitica.com

http://www.google.com/search?hl=en&q=TONATIUHGALVEZ&btnG=Search&aq=f&aqi=&aql=&oq=&gs_rfai=
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http://eligio-del-awiizotl.blogspot.com/2010/04/el-miedo-no-anda-en-burro-cobardemente.html
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"El resistirse a lo irresistible no siempre fortalece a quienes se creen irresistibles, sí, a aquell@s que ‘no mandan obedeciendo a sus mandantes’… Fideiius.

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